Sobre mí

Biografía

Nací y crecí en Almansa, un pequeño pueblo de la provincia de Albacete en el que, para tener solamente alrededor de 27.000 habitantes, hay una gran artividad artística y cultural, en 1992.

Aunque en mi familia nadie se ha dedicado profesionalmente a la música, todos han vivido el mundo del espectáculo de una forma u otra, bien sea realizando teatro amateur, en grupos de música o en el mundo de la danza.

A los cuatro años empecé a tomar clases de danza e inglés (lo que, a posteriori, ha definido mi profesión). Y con 7 años empecé a ir a clases de música. La rigidez de la música en el ámbito académico, no me gustó mucho, así que lo dejé. No obstante, seguía tocando el piano en casa y empecé a componer mis primeras canciones.

En el mundo de la danza, al contrario, la disciplina y la cultura del esfuerzo me fascinó hasta convertir el ballet en mi estilo de vida. En el colegio hacía mis coreografías con mis compañeros de clase y, básicamente, el festival de Navidad y el de fin de curso era lo más importante.

En el colegio de primaria, mi asignatura favorita, aparte de las típicas plástica, música y gimnasia, era inglés. Los libros solían venir con una cinta de cassette que contenían ejercicios y canciones. Me pasaba las tardes escuchando aquellas canciones infantiloides y me las aprendía. En alguna ocasión, la profesora me pedía que se las enseñara a la clase, porque así no tenía que cantar ella…

No obstante, nunca tuve muy claro a qué me quería dedicar. De niña simplemente me dedicaba a disfrutar de todo lo que hacía sin pensar en a qué me quería dedicar en el futuro. Mi obligación era estudiar, y no me iba mal, por lo que también podía dedicar tiempo (mucho tiempo) a mis hobbies.

A los 13 años, durante el primer curso en el instituto, me apunté a clases de guitarra eléctrica en el centro juvenil de mi pueblo y formé mi primer grupo de música con temas propios. Fue la primera vez que supe que me quería dedicar a la música o al espectáculo. El mundo estaba cambiando, habíamos cambiado de los CDs a los MP3 y ninguno teníamos ni idea de cómo era el mundo de la música. Los “mayores” nos decían que teníamos que encontrar un manager o alguien que nos buscara conciertos y que teníamos que meternos en circuitos de conciertos de música. Nosotros teníamos 14 o 15 años, poco o ningún dinero y solo sabíamos tocar. Aún así, hicimos unos cuantos conciertos en la provincia y la gente empezaba a conocernos como “el grupo de chiquillos que tocan bien”.

Pero en el grupo no todos teníamos las mismas inquietudes y éramos todos muy jóvenes. En un ataque de “madurez” dejé mi grupo para dedicarme a la música en solitario.

Lo cierto es que, tras grabar mi primer video-muestra con las canciones que había compuesto, hubo una persona que se interesó por mí. Ella era representante de artistas y me presentó a dos músicos, Muñoz (batería de David Otero) y Javaloyas, que a día de hoy es uno de mis mejores amigos, compañeros musicales y, además, compositor de algunos de mis temas.

Por aquella época recibí el que entonces me pareció el mejor consejo que podía tener, pero que a posteriori resultó ser el peor consejo que he recibido en mi vida: “estudia una carrera para tener un plan B por si la música no funciona”. Luego volveré a esto…

Mi nombre no era algo que despertara ninguna emoción ni expectación, así que elegí Sarah + Loud (fuerte de volumen), Sarahloud, que para el proyecto de música rock que llevábamos era una buena opción.

Con ese proyecto, grabamos un EP de cinco temas, e incluso llegamos a tocar junto a grandes músicos (Santi Campillo, David Otero, Julieta 21) y en importantes salas (por ejemplo, en el 40 Café de Madrid).

Llegaba el momento de dar el salto, grabar un disco y empezar a moverlo, pero acababa de empezar la universidad (la carrera de Traducción y mediación interlingüística, porque “tener idiomas te abre muchas puertas”, ¿no?), mi familia no podía permitirse las escuelas artísticas privadas y llegaba tarde para empezar una formación en el conservatorio de música y danza, puesto que las plazas estaban ya ocupadas por niños mucho más jóvenes que yo. Tampoco podíamos permitirnos el gasto de la grabación de un CD, puesto que me había mudado a Valencia y ya teníamos los gastos de los estudios y el piso en el que vivía de lunes a viernes para poder ir a clase (este fue el primer año de implantación del nefasto plan Bolonia, en el que las clases presenciales eran obligatorias y tenías horarios de mañana y tarde con horas muertas entre medias para que no pudieras trabajar y estudiar a la vez y tuvieras unas notas espectaculares…).

Así que Sarahloud tuvo que detenerse ahí. Pero continué mi aprendizaje en danza, interpretación y música, yendo a tantas clases como podía y con los mejores profesores (Fernanda Torressi, Paula Martínez, María Carbonell, Javier Sanmartín, entre otros) y participando en todos los eventos que tenía oportunidad como cantante, figurante, azafata, bailarina, etc.

Por otra parte, cuando aún no había acabado el instituto, me llamaron de una compañía de teatro de mi pueblo porque me habían visto cantar en la televisión local y me invitaron a hacer casting para entrar en la compañía. Incluso habiendo empezado la carrera viajaba para poder asistir a ensayos y actuaciones.

Con ellos descubrí la magia del teatro musical  y me despertó una nueva inquietud, que más tarde se convertiría en una nueva posibilidad de trabajo. Con ellos me puse a prueba con mi primer papel como actriz principal realizando el musical de Mamma Mia como Sophie, toda una experiencia que me hizo conocer también mis puntos flacos en la escena: y es que cuando se paraba la música, me costaba mucho actuar con naturalidad.

En mi tercer año de carrera, rechacé mi plaza Erasmus (¡¡NOOOOOOOOO!!), porque me ofrecieron un trabajo como cantante de una orquesta, Diamond, y necesitaba la pasta y empezar a trabajar. Punto. Además, parte del grupo eran mis mejores amigos del mundo de la música, amigos de Javaloyas, gente de confianza con quien no me daba ningún reparo meterme en una furgoneta para hacer carretera. Así que comencé esa aventura.

Eso me hizo darme cuenta que vivimos en un mundo de hombres. También maduré mucho como artista, aprendí de comunicación sobre el escenario y ciertas normas no escritas sobre cosas-que-se-deben-y-no-se-deben-hacer ante una muchedumbre embriagada por el elixir de Dionisos. De este grupo tengo las mejores experiencias y anécdotas de actuaciones en directo y carretera…

Al terminar la carrera tuve que dejar la orquesta y prácticamente toda mi actividad artística. Tenía 23 años, ningunos ahorros y no quería volverme a vivir a Almansa. Tocaba trabajar. Me ofrecieron la oportunidad de formarme como recepcionista mientras trabajaba en unos apartamentos de vacaciones durante el verano y la cogí.

Trabaje de forma interrumpida en aquella empresa, por lo que aproveché para empezar en una nueva compañía de teatro (pequeña, pero profesional) y también para asistir a clase de interpretación para doblaje (cuyos profesores eran César Lechiguero, Maribel Casany y Eva María Bau). Sobre todo, esto me sirvió para superar mis miedos escénicos a interpretar un papel sin música, a descubrir los matices de las palabras y su entonación. Eso sumado a nuevos retos como actriz de teatro musical, ha hecho que a día de hoy pueda decir que soy actriz (cosa que antes ni me atrevía a pensar).

En 2016, para rematar, tras un año de haber terminado la carrera, empecé un master de traducción audiovisual con la intención de combinar mis dos grandes pasiones: las artes escénicas y la comunicación.

Durante estos últimos años he estado combinando el trabajo como recepcionista en diferentes empresas con papeles en diferentes obras de teatro musical y eventos como cantante.

A día de hoy, habiendo finalizado mi último trabajo como recepcionista, habiendo llevado un ritmo frenético, en el que he experimentado mis momentos de subida y de bajada, quiero centrarme en desarrollar mis proyectos personales. Esos que apuntaban maneras pero a los que nunca dediqué el tiempo suficiente, “por tener un plan B”.

Vuelvo a ser la niña que disfrutaba con todo lo que hacía, porque en mi camino he aprendido muchas cosas que no son incompatibles unas con otras, sino que me han especializado en artes escénicas, comunicación y medios audiovisuales.

Grabación EP Sarahloud 2010
Durante la grabación del EP de Sarahloud en el estudio Albéniz de Albacete en marzo de 2010
Sarahloud en el 40 Café de Madrid
Actuación de Sarahloud en el 40 Café de Madrid en 2011. Fotografía de Alberto Martínez @amv.designs
Galleta de Canela
Como Galleta de Canela, papel solista en Charlie, El Musical.

Aquí podrás ver una muestra de trabajos realizados para teatro musical y espectáculos.